Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre

nos vamos alla arribaEl pasado mes de agosto se cumplieron cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial. Después de tanto tiempo se sigue escribiendo sobre ella.
Pierre Lemaitre, autor de Nos vemos allá arriba recibió por esta novela el premio Goncourt en 2013.
Se trata de una estupenda obra con impactante arranque que invita a su lectura por la profundidad de los temas que aborda, la perfecta descripción de los personajes y la situación histórica que refleja.
El título alude a las últimas palabras escritas a su mujer por un soldado fusilado por abandono de la posición el 4 de diciembre de 1914: “Te doy cita en el cielo, donde espero que Dios nos reúna. Nos vemos allá arriba, mi querida esposa”. El 29 de enero de 1921 sería rehabilitado.
En varias ocasiones novelas sobre esta guerra ganaron el premio de las letras más prestigioso de Francia. Durante los años 1914 a 1918 los premiados la habían elegido como tema principal; en 1934 Roger Varcel lo ganó con Capitán Conan.
Lemaitre dice en una entrevista que “la Gran Guerra está en el origen de lo que hoy es la clase política francesa, y también de lo que es Europa” y tiene razón. Fue un acontecimiento de tan grandes y tan graves proporciones que significó una ruptura con el mundo anterior al conflicto. Sus consecuencias en la pérdida de vidas humanas y en el plano económico -con el endeudamiento de los estados y el empobrecimiento de las clases medias, agravado en las partes más bajas de la sociedad-, además de la situación geopolítica que resultó de ella, perviven.
En Nos vemos allá arriba vemos una sociedad descompuesta por la guerra, corrupta, ambiciosa, capaz de recurrir a los negocios más abyectos aprovechándose, en la postguerra, del dolor de los familiares de los muertos, capaces de donar su dinero para honrar la memoria de los fallecidos.
Es una crónica social y política de la Francia que encuentran los soldados cuando vuelven del frente. La paga a estos supervivientes, en muchos casos, será el paro, la indiferencia y la pobreza.
Se piensa más en los muertos (para sacar rendimiento económico) que en los que han vuelto, aunque estén física y mentalmente destrozados. Aquel patriotismo que sirvió para mandarlos a las trincheras, se sigue manifestando en homenajes a los héroes caídos o encumbrados con honor, entre ellos oficiales como Pradelle quien, en los últimos días de la guerra, ordena un absurdo ataque a la cota 113 con fines inmorales (ganar un ascenso y colgarse una medalla), sin importarle el coste de vidas de soldados que lleva aparejado.
Así comienza la novela; de ahí vendrá la estrecha relación entre Albert y Édouard, dos personas diametralmente diferentes, de esferas sociales opuestas que coinciden, accidentalmente, en el mismo lugar, en mitad de una tragedia, en un momento crucial para sus vidas y que, desde entonces, permanecerán unidas en un futuro común.
Ternura, indignación, humor, rabia, compasión, lealtad, antimilitarismo y antibelicismo se encuentran en esta obra notable e inclasificable donde se pasa del drama psicológico al relato de aventuras, de la novela histórica a la picaresca (Lemaitre se ha declarado admirador de El Lazarillo).
El narrador está al servicio de la acción que, sin decaer, mantiene el interés durante la mayor parte de las más de sus 400 páginas. En ellas hay frases demoledoras: “… el auténtico peligro para el soldado no es el enemigo, son los mandos”; “[generales] que habían enviado a la muerte a dos generaciones, la de sus hijos y la de sus nietos”. Hay situaciones que dejan en evidencia contradicciones, como en la cena en casa de Péricourt donde Albert pasaba, sin darse cuenta, “de las bromas del cuerpo de guardia a los pies helados, de las partidas de cartas a las ratas grandes como conejos y al hedor de los cuerpos que las ambulancias no podían recoger, con el que también bromeaban”.
El autor denuncia los ardores patrióticos de la Administración que le llevan al empeño por erigir en todas partes (como se puede ver cuando se visita Francia) monumentos funerarios a los hijos de su ciudad o pueblo para perpetuar el recuerdo que sirva de ejemplo de generaciones venideras. Sin embargo, no tiene ningún empacho en poner su realización en manos de corruptos sin escrúpulos. Gente como Pradelle que reconoce “había hecho algunos regalos, sí, habitaciones en hoteles de lujo, unas cuantas chicas, comidas caras, cajas de puros, facturas pagadas aquí y allí…”, vamos cosas “sin importancia”.
Mientras tanto, Édouard vive “en guerra contra la guerra”, hundido y sin esperanza en el futuro y Albert encuentra su vida vacía pues, desde que había acabado la guerra, tenía la sensación de perderla “un poco más cada día”. Veía que el mundo era para los “ventajistas, tan de moda”.
La crítica ha alabado mucho las dos primeras frases del libro: “Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente, a causa de la guerra”. Seguramente la mayor parte de los que murieron lo pensaban pero no habían muerto todos los que lo decían. Quienes propiciaron este alegre patriotismo fueron los dirigentes y los medios de comunicación. En agosto de 1914 el Kaiser decía que sus tropas volverían “antes de que cayesen las hojas de los árboles”; los periódicos anunciaban la rapidez de la victoria. Los soldados se confortaban repitiendo aquello que decían los que tenían intereses en la guerra. La guerra duró más de cuatro años y la mayoría de estos seguían vivos. El mismo Kaiser, vivía apaciblemente en su refugio holandés.

Pierre Lemaitre (1951-)

Escritor y guionista francés, conocido por sus novelas de género negro. Antes de dedicarse a la literatura y a la creación de guiones para cine y televisión, pasó muchos años ejerciendo la psicología y la enseñanza para adultos, especialmente de literatura norteamericana y francesa, análisis literario y cultura general.
Con “Travail soigné” obtuvo el premio Cognac a la mejor primera novela del año 2006. Posteriormente publicó Robe de marié, Cadres noirs y Alex. Además, ha publicado Les grands moyens, una novela por entregas editada especialmente para dispositivos digitales.
Sus obras han sido traducidas a trece idiomas y tres de ellas están en proceso de adaptación al cine.
En 2013 recibió el premio Goncourt por su novela Nos vemos allá arriba.

Libros de Pierre Lemaitre en la Biblioteca

“Nos vemos allá arriba” (2014) N LEM nos
“Sacrifices” (2014) FRA lem sac
“Vestido de novia” (2014) E-READER 23
“Alex” (2013) N LEM ale
“Alex” (2012) FRA lem ale